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Transición energética y cambio climático: soluciones y oportunidades



¿Cuál es el estado actual de la economía valenciana? ¿Cuáles son los retos y las fortalezas de la región? Participamos en el V Congreso de Economía Valenciana organizado por la Generalitat Valenciana y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que tuvo lugar en el Palacio de las Comunicaciones de Valencia, antigua sede de Correos.


Esta jornada abordó la situación actual y los retos a los que se enfrenta la economía valenciana tras la sucesión de las últimas tres crisis: la financiera de 2007-2008, la pandemia en marzo de 2020 y la más reciente, en referencia a las materias primas que se ha intensificado con la guerra Ucrania- Rusia.


El informe reciente del Ivie, destaca de la economía de la Comunitat su baja productividad en comparación con la media nacional, caracterizado por el reducido esfuerzo inversor, tanto público como privado, en variables determinantes como son el capital humano, tecnológicas, intangibles o TIC, entre otros. Ante este reto se han propuesto a su vez una serie de mejoras, entre ellas: el impulso de la profesionalización de la gestión de las empresas, incorporación de personal cualificado y permanente a las plantillas; apoyo hacia la transformación digital de las organizaciones, financiación justa e inversiones adecuadas para la C. Valenciana; control de la sostenibilidad financiera del gasto público y la deuda o evaluar periódicamente las políticas públicas.


Para hacer frente también a este paradigma, se hace urgente tomar en consideración a nuestro planeta en nuestra toma de decisiones. Por ello, nuestra directora Beatriz Jacoste moderó la mesa de debate “Transición energética y cambio climático”, con tres representantes de diferentes ámbitos de actuación: María Dolores Furió, Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat de València; Jorge Olcina, Catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante y Miguel Carsi, presidente y CEO de Toyota España.



En la última década se ha producido un incremento de la concienciación ecológica de los consumidores y consumidoras, la cuál esta siendo trasladada a las administraciones y empresas, que ahora deben adaptar, orientar y trabajar sus políticas y modelos de negocio hacia la sostenibilidad de sus acciones. Nos encontramos ante el gran reto de descarbonización de la economía, al menos un 55% para 2030 y en 2050 se fecha la ambición de convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro. No es tarea fácil ya que ¾ de nuestro modelo productivo depende de los combustibles fósiles.


La reciente COP27 celebrada en Egipto, ha puesto de manifiesto la complejidad geopolítica y las dificultades para lograr la transición ecológica. Se han vuelto a escuchar promesas y planes futuros, pero objetivos sin agendas concretas. A pesar de ello, los ponentes ha mostrado cierto optimismo ante la existencia de oportunidades de cambio que deben ir acompañadas de una buena planificación del territorio, del agua, de emergencias y económica.


La energía también se ha expuesto como un activo necesario para el crecimiento económico y la mejora del bienestar, que requerirá del fomento de las renovables, la eficiencia energética, el ahorro y el autoconsumo. Además se puso de manifiesto que otras tecnologías más limpias ya existen y se debe invertir más en su investigación e implementación, como son: el hidrógeno verde, que se produce mediante el uso de energías renovables, lo que lo convierte en un combustible limpio y sostenible; el biometano, es el biogás obtenido de los residuos orgánicos que se somete a un proceso de limpieza denominado upgrading, eliminando distintas impurezas como el CO2 ; el metanol verde, un combustible bajo en carbono que puede fabricarse a partir de la gasificación de biomasa o de electricidad renovable y dióxido de carbono (CO2) capturado o el CO2 biogénico, que transforma emisiones de CO2 (por ejemplo, de procesos de fermentación) en diferentes bioproductos: productos químicos de base renovables, biopolímeros de altas prestaciones y materiales biodegradables.


La realidad no es muy alentadora, pero el ser humano tiene las herramientas para revertirla y mejorar este mundo si queremos asegurarnos la supervivencia. Será por tanto necesario la colaboración de todas las personas y las entidades implicadas, tanto públicas como privadas, para conseguir unas reformas estructurales realistas y urgentes.

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