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Trascendiendo el presente: el triple impacto como motor de cambio para la próxima década

En un mundo donde la conciencia ambiental, la equidad social y la rentabilidad económica convergen como imperativos ineludibles, el concepto de Triple Impacto emerge como el faro que guía a las empresas hacia un futuro sostenible y próspero. Más que una tendencia, el Triple Impacto representa un cambio de paradigma, desafiando las viejas estructuras empresariales y redefiniendo el éxito en términos de su impacto en el planeta, las personas y la rentabilidad.  

  

En esta próxima década, el Triple Impacto no solo se vuelve necesario, sino urgente, como una hoja de ruta imprescindible para enfrentar los desafíos globales que amenazan nuestra existencia. Es momento de reconocer que el verdadero valor de una empresa no se mide solo en términos financieros, sino en su capacidad para generar un impacto positivo en el mundo que la rodea.  

  

A nivel normativo europeo, se promueve la transparencia y la responsabilidad en la sostenibilidad corporativa. En tan solo cinco años, las empresas van a pasar de reportar el Estado de Información No Financiera (EINF) a la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD). Esta última equipara la importancia del Informe de Sostenibilidad al informe financiero tradicional, mejorando la transparencia y enfatizando el análisis de la doble materialidad. Las empresas deberán considerar tanto el impacto de sus operaciones en el mundo, como los cambios que el medio ambiente y la sociedad puedan afectar a sus actividades. 

  

En España, a su vez, la aprobación de la Ley Crea y Crece marca un hito para el reconocimiento y apoyo a las empresas con propósito, conocidas como empresas de Triple Balance. Esta legislación reconoce su contribución al desarrollo sostenible y ofrece un marco regulatorio favorable para su crecimiento. Además, la ley facilita la creación y desarrollo de las pymes, lo que fortalece el tejido empresarial y promueve la prosperidad económica y social en el país. 

  

Dentro del ecosistema de KM ZERO, ya observamos empresas que están implementando acciones responsables desde hace años, y que nos hacen entender mejor a nivel práctico el Triple Impacto. 

  

CAPSA FOOD, reconocida como empresa BCorp en el año 2020, demuestra su compromiso con un modelo de negocio ético y sostenible, contribuyendo al movimiento global de empresas que buscan un impacto positivo en el mundo. A nivel ambiental, la empresa ha participado en programas de conservación de recursos naturales, como la reforestación o la protección de ecosistemas locales. Y a nivel social, apuesta por el apoyo a programas educativos, mediante becas para estudiantes locales y donaciones a escuelas, entre otras iniciativas. 

  

Por otro lado, Logifruit proporciona envases reutilizables a la industria alimentaria, contribuyendo así a la reducción de residuos y al fomento de prácticas más sostenibles. 

  

Asimismo, Vicky Foods está invirtiendo en tecnologías que le están permitiendo ahorros económicos y energéticos. Además, la empresa se compromete con prácticas laborales justas y colabora con organizaciones locales para apoyar a comunidades desfavorecidas. 

  

Dacsa está implantando prácticas que contribuyen al desarrollo económico local, como el apoyo a agricultores locales y la creación de empleo en las comunidades donde opera. Además de medidas para reducir su huella ambiental, como la gestión eficiente de recursos naturales, la optimización del uso de agua y energía, y la reducción de residuos. 

  

Familia Martínez está comprometida en mejorar el día a día de las personas a través de la alimentación y esto incluye también a las personas que trabajan en sus diferentes centros, apoyando a su vez iniciativas sociales como programas de alimentación, educación o salud en las comunidades donde opera. Además, trabaja en medidas para reducir su impacto ambiental, como la gestión eficiente de residuos, la reducción del consumo de recursos naturales y la revalorización de desperdicios. 

 

Definitivamente, progresar como organización que considera el Triple Impacto implica tomar en consideración ciertos aspectos clave: 

  

  • Compromiso real de las empresas. 

  • Importancia de la colaboración y el trabajo conjunto con una variedad de actores para abordar los desafíos comunes del sector donde se opera. 

  • Las grandes empresas tienen la gran responsabilidad de ser promotores del cambio y modelos a seguir para las más pequeñas. 

  • Considerar la aceleración del cambio de la voluntariedad a la obligatoriedad en la implementación de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). 

  • El sector financiero jugará un papel crucial al ofrecer mejores condiciones de financiación a las empresas que calculen y establezcan planes ambientales y sociales. 

  • Las empresas emergentes deben adoptar el enfoque del Triple Impacto desde su concepción si aspiran a mantener su competitividad en la próxima década. 

  

Es fundamental anticiparse a los retos que se avecinan y activar la palanca del Triple Impacto.







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